La parcela describe un ángulo agudo en una esquina urbana de Arteixo. En lugar de forzar una planta ortogonal, el edificio adopta la forma del solar: un volumen trapezoidal que se pliega para ocupar el frente y resolver el encuentro entre las dos calles.
La estructura de pilares inclinados libera la planta y permite que el cerramiento de muro cortina envuelva el volumen sin interrupciones. El resultado es un edificio que se lee como una pieza ligera apoyada sobre el terreno, con los forjados volando hacia la esquina.
Cinco niveles sobre el garaje semienterrado. El quiebro del volumen y el sistema de pilares inclinados articulan la transición hacia la esquina.


El desnivel del solar se resuelve con un muro de contención de hormigón armado sobre zapata corrida, con su correspondiente sistema de drenaje en el trasdós.
El detalle define el encuentro entre el terreno, la lámina drenante y el forjado sanitario que arranca la estructura sobre rasante.
Un volumen que toma la forma de su esquina.