La escuela paramétrica Lošbates en Praga es un proyecto de concurso para un nuevo centro educativo en la capital checa. El diseño parte del análisis climático del lugar. A partir de ese análisis, la geometría de los pabellones curvos se optimiza mediante herramientas paramétricas. El resultado es un conjunto eficiente desde el punto de vista energético y espacialmente pensado para los niños que lo van a habitar.


El estudio climático se realizó con Ladybug para Praga. En primer lugar, se analizaron los vientos: predominan los del suroeste con intensidades moderadas. Por otro lado, las temperaturas de bulbo seco varían entre −15 °C en invierno y +32 °C en verano. El periodo de confort exterior, además, se concentra entre abril y octubre.
En cuanto a la radiación solar, las rosas muestran una incidencia máxima de 637 kWh/m² en orientación sur. La radiación directa alcanza los 20,40 kWh/m². Estos datos son, por tanto, el input principal para la optimización paramétrica del proyecto.


El sun dome, generado con Ladybug, sitúa la radiación incidente sobre el plano del solar. Con esa información, se define la estrategia de curvatura de los pabellones. Además, se prioriza la protección frente a la radiación de verano y el aprovechamiento de la de invierno. Así, cada pabellón tiene una orientación y curvatura propias, calculadas individualmente.


La optimización se realizó en Grasshopper sobre Rhinoceros 6. Se usaron los plugins Ladybug y Honeybee para simular el comportamiento energético. Por su parte, el algoritmo genético Galapagos buscó la curvatura óptima de cada superficie. El objetivo era doble: minimizar la demanda energética y, al mismo tiempo, garantizar que los paneles de vidrio fotovoltaico fuesen planos para facilitar su fabricación.

La escuela paramétrica Lošbates se organiza en torno a un eje longitudinal. Ese eje conecta las aulas, el gimnasio, la cafetería, la biblioteca y las zonas de recreo. Entre los volúmenes, además, los pabellones curvos actúan como espacios de transición. Proporcionan recorridos cubiertos que protegen del frío y la lluvia sin cerrar las vistas al paisaje.
La materialidad combina hormigón visto en los edificios principales con madera laminada en los arcos. Asimismo, los cerramientos de vidrio y los paneles fotovoltaicos aprovechan la radiación directa para el autoconsumo. La sección de los arcos varía a lo largo de su desarrollo. De este modo, el ritmo del espacio cambia con la luz a lo largo del día.









Los recorridos cubiertos conectan todos los programas del centro. En invierno, protegen del frío centroeuropeo. En primavera y otoño, en cambio, se convierten en espacios intermedios llenos de luz filtrada. La galería de otoño, por ejemplo, muestra cómo los arcos enmarcan la vegetación exterior. Además, el paseo de tablillas de madera genera sombra en verano sin perder la conexión visual con el exterior. Por último, la pasarela interior acristalada resuelve la relación entre el programa educativo y el paisaje de Praga.